El trámite


Narciso iba caminando tranquilo por la calle, cuando un hombre se le enfrenta. Estas fueron las palabras de aquel hacia Narciso:

"Con el debido respeto:
Estimado mío aquí presente. Lamento informarle que debo solicitar sus ingresos personales para hacerlos con mi persona. Debo rogarle se quede estable, silencioso y sin rodeos, así el trámite en este momento efectuado se desenvuelve de la manera más decente y cordial posible.

De más está decirle que mi intención es despojarlo de todo objeto de valor que lleve consigo, así también como de aquellas pertenencias que pueda empeñar en cualquier sitio. En realidad es más fácil cuando se trata de cambio en moneda local, pero con los objetos materiales también se puede hacer buena empresa.

Es menester hacer una breve requisa tanto de sus bolsillos como de su billetera u otros orificios utilizables como posibles resguardos de sus pertenencias. Mis excusas por el caso, mas no puedo evitar echarle una ojeada a sus partes íntimas para cerciorarme que no oculte otros valores allí. Es que en estos tiempos que corren, estimado mío, ya no se sabe con qué se puede encontrar uno. La calle está muy dura, dicen, y eso lleva a que muchos ante la posibilidad de un atraco piensen que es más seguro guardar dichos objetos en tan impíos y poco usuales sitios.

No quiero engañarlo con excusas dignas del lugar común de cualquier mediocre maleante, por lo que seré completamente sincero con su persona: el propósito de esta insolencia es conseguir la mayor cantidad de valores que usted posea para lograr adquirir los estupefacientes que tanto quiero, como residuo químico popularmente conocido como la pasta básica de cocaína. Asimismo, le comento que no vendría mal algún desinhibidor del tipo etílico que con tanto placer nos ha beneficiado Baco. En buena ventura, podría ser algún potaje de un modesto viñedo, pero en mi situación no es molestia adquirir algún otro de calidad inferior y venta en envase propio (el clásico "suelto" o en bolsita es admitido).

Le sugiero que coopere con mi solicitud, ya que eso agilizará el proceso. De lo contrario, voy a verme obligado a presionarlo un poco más, gradualmente, buscando que usted, atemorizado, deje de intentar negociar. De antemano le aviso que no daré lugar a intentos de negociación de ningún tipo, pues estoy decidido en mis intenciones y ya me he enfrentado en ocasiones a casos similares al que usted probablemente está viviendo por primera vez. Mi experiencia, sin ánimos de ofender, es superior a la suya, nobleza obliga.

Si la negación a colaborar continúa, me veré obligado a utilizar la violencia física, por lo que usted se verá sumamente perjudicado. Digamos que el forcejeo es en vano, porque en este momento la situación está controlada por mi persona. Sepa usted que porto un afilado puñal, además de un considerable calibre 32 en caso de que se torne más agresiva la situación.

Le agradecería que colabore para evitar trifulcas innecesarias. Disculpe las molestias del caso."

Narciso se negó a colaborar, por lo que el hombre le abrió la yugular con una botella rota y le fracturó tres costillas con una maza.